Revista de noticias de La Campora,
Año 1 - Nº 0 noviembre 2008

Revista militancia social
Nº 10/Diciembre 2008

por Juan Santiago Fraschina

por Juan Santiago Fraschina
Página 12, Suplemento Cash, Domingo 5 de abril, de 2009

Revista 2010 mayo 2009, año 3

por Juan Santiago Fraschina
Pagina 12, 18 de Marzo de 2009, Sección Debate

por Juan Santiago Fraschina
Pagina 12, 7 de junio de 2009, Suplemento Cash

Junio 2009, año 3 N°28 Revista 2010

por Ariadna Somoza Zanuy
5 de julio de 2009, Página 12 Suplemento Cash
por Juan Santiago Fraschina,
Pagina 12, domingo 26 de julio de 2009, Suplemento Cash
Revista 2010, Agosto de 2009, año 3, n°30
por Juan Santiago Fraschina y Jose Cornejo
Diario Buenos Aires Económico, 22 de septiembre de 2009
por Juan Santiago Fraschina
Pagina 12, 28 de septiembre de 2009
por Juan Santiago Fraschina
Buenos Aires Económico, 11 de octubre de 2009

Revista 2010, octubre de 2009

por Ariadna Somoza Zanuy,
pagina 12 suplemento cash, 8 de noviembre de 2009

por Juan Santiago Fraschina,
Buenos Aires Económico, 20 de noviembre de 2009

por Juan Santiago Fraschina,
pagina 12, suplemento económico cash, 22 de noviembre de 2009

por Juan Santiago Fraschina,
Buenos Aires Económico, 27 de noviembre de 2009

por Exequiel Cunibertti,
Buenos Aires Económico, 4 de diciembre de 2009

por Ariadna Somoza Zanuy,
Buenos Aires Económico, 11 de diciembre de 2009

por Juan Santiago Fraschina,
Buenos Aires Economico, 18 de diciembre de 2009

Revista 2010, Diciembre de 2009, Año 3 Nº34

por Juan Santiago Fraschina
Buenos Aires Economico, Viernes 8 de enero de 2010

por Exequiel Cunibertti
Buenos Aires Economico, Viernes 15 de enero de 2010

por Exequiel Cunibertti
Buenos Aires Económico, 14 de enero de 2010

por Ariadna Somoza Zanuy
Buenos Aires Economico, 13 de enero de 2010

por Jose Cornejo
Buenos Aires Económico, 22 de enero de 2010

por Juan Santiago Fraschina
Pagina 12, 24 de enero de 2010

por Ariadna Somoza Zanuy
Buenos Aires Económico, 1 de febrero de 2010

por Enrique de la Calle
Buenos Aires Economico, 4 de febrero de 2010

por Juan Santiago Fraschina
Buenos Aires Economico, 10 de febrero de 2010

por Exequiel Cunibertti
Buenos Aires Económico, 16 de febrero de 2010.

por Andrés Quintana (GEENaP Formosa)
Buenos Aires Económico, 19 de febrero de 2010.

por Rodrigo Facundo Barrios
Buenos Aires Económico, 26 de febrero de 2010

por Juan Santiago Fraschina,
Buenos Aires Economico, 5 de marzo de 2010.

por Exequiel Cunibertti,
Buenos Aires Economico, 12 de marzo de 2010.

en Revista 2010, Año 4, N°36 Marzo de 2010.

Juan santiago Fraschina,
Buenos Aires Económico, 19 de marzo de 2010.

Exequiel Cunibertti,
Domingo 4 de abril, Buenos Aires Económico.

Gonzalo Flores Kemec,
Viernes 9 de abril, Buenos Aires Economico

Exequiel Cunibertti,
Lunes 12 de abril de 2010.

Andrés Quintana GEENaP Formosa
Buenos Aires Económico,
Jueves 15 de Abril de 2010.

Juan Santiago Fraschina,
Buenos Aires economico,
Jueves 29 de abril de 2010.

Juan Santiago Fraschina,
Buenos Aires economico,
Viernes 30 de abril de 2010.

Juan Santiago Fraschina,
Buenos Aires Economico, Viernes 7 de mayo de 2010.

Juan Santiago Fraschina,
Buenos Aires Economicos, 29 de abril de 2010.

Juan Santiago Fraschina, Buenos Aires Economico, 14 de mayo de 2010,

Exequiel Cunibertti
Revista 2010, Mayo 2010 Año 4 N° 38

Ariadna Somoza Zanuy Buenos Aires Economico, 21 de mayo de 2010

Ariadna Somoza Zanuy Buenos Aires Economico, 26 de mayo de 2010

Juan Santiago Fraschina
Buenos Aires Económico, 28 de mayo de 2010.

Gonzalo Flores Kemec
Pagina 12 suplemento cash, 30 de mayo de 2010.

Juan Santiago Fraschina
Priodico Compañero, Año 2 Numero 9 Mayo de 2010

Guido Patricio Filippo
Buenos Aires Económico, 4 de junio de 2010.

Juan Santiago Fraschina
Buenos Aires Económico, 11 de junio de 2010.

Ezequiel Bianconi,
Buenos Aires Economico,
Viernes 18 de junio de 2010

Ariadna Somoza Zanuy (GEENaP) y Rodolfo Tailhade (AJuS), Buenos Aires Economico, Viernes 25 de junio de 2010.

Gonzalo Flores Kemec, Buenos Aires Económico, Viernes 2 de julio de 2010.

Exequiel Cunibertti, Buenos Aires Económico, Viernes 16 de julio de 2010

Guido Patricio Filippo, Buenos Aires Economico, Viernes 23 de julio de 2010

Ariadna Somoza Zanuy, Revista 2010. Julio 2010.

Ariadna Somoza Zanuy, Buenos Aires Economico, Viernes 30 de julio de 2010.

Juan Santiago Fraschina, Buenos Aires Económicos, Viernes 6 de agosto.

Exequiel Cunibertti, Buenos Aires Economico, Viernes 13 de agosto.

Cunibertti, Buenos Aires Económico, 25 de agosto de 2010

Gonzalo Flores Kemec,Buenos Aires Económico, 27 de agosto de 2010

Guido Patricio Filippo, Buenos Aires Economico, Viernes 3 de septiembre de 2010 |
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China, claves e interrogantes sobre el desarrollo
Gonzalo Flores Kemec, Buenos Aires Económico, Viernes 2 de julio de 2010.
Existe un consenso implícito entre las aparentemente antagónicas lecturas de la izquierda –tanto “radical” como socialdemócrata- y la derecha –en su versión liberal o conservadora- sobre el rumbo que siguió China luego de iniciado el proceso de apertura (simbolizado en la llegada de Deng Xiao Ping al poder, tras la muerte de Mao) a principios de los años ochentas.
Este consenso consistió en suponer que el proceso de desarrollo chino, en su camino “post-socialista”, hubo de implicar, a la par de la progresiva apertura del país al capital extranjero, un desarrollo institucional que, más tarde o más temprano, habrían de hacer del Gigante de Oriente otra variante más de las típicas democracias occidentales de posguerra.
Contrariamente a lo que se supuso, China no sólo demostró un camino completamente diferente al que le habían asignado desde los “think-tanks” norteamericanos, sino que también puso en evidencia que los mecanismos democráticos no siempre eran subsidiarios de, ni estaban hermanados con el desarrollo del capitalismo.
Lejos de eso, la férrea conducción de más de cincuenta años del Partido Comunista no sólo no se vio seriamente cuestionada (a excepción de los trágicos episodios de Tiananmen, que constituyeron una expresión particular y marginal), sino que, tras sucesivas “renovaciones doctrinarias” (ejemplificadas magistralmente –y con cierto cinismo- en el reciente llamado a “hacerse rico que es glorioso”), sumado a un creciente protagonismo internacional, y tras los efectos de aquella enorme vidriera internacional que fueron los juegos olímpicos de Beijing, el Partido logró consolidar su “mandato celestial”.
Desde un punto de vista histórico, la metrópoli occidental, particularmente el tándem EEUU-Europa, concibió al proceso de desarrollo nacional como un creciente camino de “occidentalización”, forjado a su propia imagen y semejanza. En contraste, hoy por hoy más que asistir a la declinación del propio poderío “occidental”, lo que presenciamos actualmente es precisamente la decadencia de esta utópica –y algo ingenua- cosmovisión.
Lo que resulta curioso es que el enorme poderío chino se basa en una combinación sui generis de fuerte presencia y control estatal en sectores de la economía y de la sociedad definidos como estratégicos por el poder político y una masa salarial brutalmente depreciada, que vuelve al país “atractivo” para el establecimiento de inversiones intensivas de capital, ámbito en el cual la liberalización es muy profunda.
Es por esto que, debido a tales características estructurales, resulta altamente improbable que China siga aquel curso de “occidentalización” (en su desenvolvimiento institucional y societal) por lo menos en el sentido que usualmente se le da a este término.
Lo realmente “sintomático”, es que la mayor y sustancial diferencia con el occidente desarrollado radica precisamente en la inexistencia de un proceso político y decisorio liberal-democrático, rasgo que frecuentemente ha servido como excusa para la intervención militar uni o multilateral en manos de aquellos mismos países centrales.
Por el contrario, y debido específicamente a su ascendente poderío económico, no hay para el caso chino “reclamo” occidental por la instauración de instituciones democráticas, más allá de expresiones aisladas y meramente declamatorias, lo que demuestra la profunda dependencia del mundo desarrollado en general, y de los Estados Unidos en particular, del gigante en crecimiento.
A grandes rasgos la sociedad china pasó, luego de la revolución comunista de 1949, por una etapa de “acumulación primitiva socialista” donde se sentaron las bases del moderno Estado-Nación sobre una base civilizatoria de tradición milenaria, para luego vivir casi medio siglo de traumáticas transformaciones, que la llevaron de ser una sociedad primordialmente agrícola y tecnológicamente atrasada, a convertirse en el mayor país productor de manufacturas de origen industrial del mundo entero (literalmente el “workshop” o taller, como lo fue la Inglaterra del siglo XIX) .
En conjunción con este proceso de metamorfosis interna, el Estado Chino promovió la extensión de la influencia y del protagonismo internacional tanto a nivel diplomático como económico. Construyendo enormes fondos de inversión, fruto de años de cuenta corriente positiva y acumulación de reservas, China se ha armado de una base de inversión fuerte destinada a intentar territorializarse en un grupo de países extranjeros identificados como de interés estratégico para el Gigante Asiático (nuestro país está entre ese grupo).
Es de esperar un crecimiento en la influencia política de China a nivel mundial que acompañe este despegue económico; lo que resta todavía esperar es la difusión de la propia cultura china, atada lógicamente a la difusión de su lengua oficial, el mandarín, aún demasiado limitado al propio país (aunque sea ya el idioma más hablado del mundo, por lo menos en términos cuantitativos “brutos”).
Esta situación abre perspectivas para nuestro país, ya que, en momentos en los cuales comienzan a resquebrajarse lentamente liderazgos internacionales y regionales, y a la vez surgen otros en reemplazo o preparándose para “tomar la posta”, se vuelve necesario remarcar la importancia estratégica de no consolidar un nuevo esquema de dependencia de tipo neocolonial.
Es favorable trabar y diversificar nuestras relaciones con el Dragón de Asia, ya que en gran medida el sostenimiento del frente externo depende de la situación alimenticia de aquel país, pero también no debemos olvidar que precisamos encontrar nuestra propia senda de desarrollo, generando producción de alto valor agregado y fuerte contenido tecnológico, para no dejar todo en manos de otros, como ya ha sucedido durante la mayor parte de la historia nacional.
Por otro lado, es importante señalar frente a los innumerables “lobbies” devaluacionistas, que no resulta necesario contar con salarios de miseria para ganar competitividad frente a una economía como la china, puesto que con el desarrollo de tecnología de punta podemos generar exportaciones industriales atractivas y de alto valor agregado.
Si bien es cierto que durante los últimos años se ha producido un fuerte crecimiento de la clase media, como consecuencia de su política cambiaria fuertemente depreciativa uno de los puntos oscuros del camino chino ha sido la profundización de una estructura social desigualitaria, cuyo pilar es una gran masa de asalariados en situación de subsistencia.
Este hecho puede ser foco de futuros conflictos internos y muchos analistas ya señalan que de la mano del fuerte crecimiento económico, cabe esperar un resurgir de demandas sociales que pongan más o menos en cuestión la hegemonía del partido comunista.
Estos elementos de conflictividad interna contrastan –levemente al menos- con la imagen que el Gobierno chino da al mundo, a saber, de “poder responsable”; queriendo significar con esto un Estado que garantiza el orden y la estabilidad social ofreciendo óptimas condiciones para el asentamiento de inversiones extranjeras, al mismo tiempo que abre las puertas de su gigantesco mercado interno para el mundo entero.
Por todas estas razones, vale repetir que nuestro país debe continuar profundizando sus lazos con China aunque manteniendo y procurando siempre no consolidar nuevas formas de dependencia.
Sin lugar a dudas, el caso Chino ha mostrado la infinita variabilidad y adaptación del capitalismo, definido por Marx como aquel sistema que “constantemente revoluciona sus propias bases”.
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